Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo

( 19 ) PRÓLOGO Aquí, la Bella Durmiente no es tal, porque el dormido es un chi- co un poco calavera. Hay una niña sensible que sueña con la Reina de las Nieves y quisiera llamarla para que ayudase contra el cambio climático. Etcétera. Probablemente, Vladimir Propp enarcaría una ceja si tuviese este volumen entre las manos. Confío en que también se divertiría un poco y, por supuesto, sería compasivo con su autora, igual que los lectores. «¡Buen intento!», diría quizás… Dirán algunos. Bueno: pero es que merecía la pena. Las ilustraciones que acompañan a los cuentos son una pequeña gran obra de arte que ilumina estas páginas con una genial sencillez, elegancia y economía de medios. El artista, Javier Pérez Prada, las ha realizado con un simple lápiz, un poco de color y mucho talento, ¡nada de programas de ordenador, sino dibujos de verdad! Están basadas en retratos de niñas que existen en la realidad, no de be- llezas ideales, sino de muchachas y mujeres reales, como lo son las auténticas protagonistas de las historias de nuestro tiempo, en esta época interesante, difícil, procelosa…, en una existencia que ace- cha llena de peligros, pero también de maravillas y oportunidades. Como siempre ha ocurrido. Felices lecturas. Y colorín colorado. Ángela Vallvey Arévalo

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