Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo
( 53 ) Cenicienta y el reality show H abía una vez una señora que había conseguido juntar unos ahorrillos después de una vida de estrecheces y tra- bajos mal pagados. Su capacidad de ahorro provenía sobre todo del he- cho de que, hacía unos años, le había tocado en la lotería una agra- dable, aunque modesta, suma de dinero; no era lo suficiente para convertirla en rica riquísima, pero sí para proporcionarle una vida desahogada, si se administraba bien. El hecho de que a la mujer le hubiese tocado la lotería, hizo que toda la familia creyera mucho en la suerte y en la magia. —La suerte lo es todo en esta vida —le decía la mujer a su hijita, la única que había tenido—, solo tienes que ser buena, como yo, para que te sonría. Además, no te preocupes por nada, tú tienes un hada madrina que siempre te sacará de cualquier apuro… En realidad, la suerte era como un miembro más de la familia, hasta el punto de que, desde que cobrara aquel billete de lotería
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