Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo

( 164 ) CUENTOS CLÁSICOS FEMINISTAS Los mares son enormes, como todo el mundo sabe, pero la can- tidad de plástico que generaba la indiferencia era igualmente incon­ mensurable y casi infinita. Los plásticos llegaban al mar, llevados por la indiferencia, y allí se convertían en enormes balsas indestructibles, en eternas capas de fealdad que asfixiaban y tapaban la belleza y la vida de los mares y los océanos. A causa de la indiferencia, los peces comían trozos de plástico que los enfermaban y hacían mo- rir. Y, cuando eran pescados por los humanos, estos se comían a los peces enfermos intoxicados y, a su vez, sentían malestar. La cadena de fealdad y muerte era algo interminable. Las cosas inútiles y feas reina­ ban, crecían y se hacían cada vez más visibles, mientras, por el con­ trario, desaparecía la belleza. Cada día había menos esplendor y un poco más de suciedad. La indiferencia era como un duende lleno de poderes mágicos con un espíritu malévolo deseoso de destruir.

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