Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo

( 165 ) LA REINA DE LAS NIEVES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO Mientras la indiferencia cundía por el mundo, tiñéndolo con sus colores desagradables y malolientes, había una pareja de niños que vivía en el mismo rellano de un edificio que había conocido mejores tiempos, pero que ahora también era víctima de esa dejadez que todo lo deteriora con una capa de desprecio. Habitaban también en el edificio otras familias que no se preo- cupaban demasiado por su entorno. —Limpia tu puerta —decía uno de los vecinos. —Limpia tú la tuya —le respondía otro. —Cuando tú limpies primero, luego limpiaré yo. —Pues lo mismo te digo. El resultado era que nadie hacía nada, y la fealdad sucia crecía, alimentada por la indiferencia. Aquellos dos niños, sin embargo, sentían de alguna manera, y a pesar de que nadie se lo había explicado, que las cosas podrían ser diferentes. No terminaban de acostumbrarse al deterioro, ni de su edificio, ni de la calle, ni del mundo que conocían. Eran vecinos, pero se querían como hermanos, cosa que ya es rara de por sí. Los padres de ambos vivían en sendas buhardillas, por debajo de la zona del tejado; sus apartamentos estaban tan juntos que casi se podía pasar de uno a otro a través de las ventanitas que da- ban a la calle, aunque había que tener mucho cuidado de agarrarse al canalón, sabiendo que era viejo y estaba tan cascado que podía romperse… Como casi todo lo que había en el edificio, que también se encontraba en malas condiciones y que en el momento menos pensado se vendría abajo desencadenando una tragedia. De manera que, aunque podrían haber saltado de una ventana a otra, preferían comunicarse a través de la puerta, saliendo al rella- no, como todo el mundo. Era mejor eso que arriesgar el pescuezo. No eran lo bastante torpes como para estrellarse contra el suelo solo por hacer una gracia.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQwOQ==