Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo
( 13 ) Prólogo Había una vez una niña que dejó de ser un fruto y se convirtió en invencible L os cuentos clásicos tienen la fuerza de los mitos, han pro- bado su valía a lo largo del tiempo y a través del filtro de la sabiduría popular, que los ha ido puliendo y enri- queciendo con cada generación, actualizándolos según las circunstancias históricas de quienes los transmitían de boca en boca. No proceden estas historias, en la mayoría de los casos, de un solo sabio, de una única persona que les dio forma (aunque muchas ha- yan sido recopiladas o corregidas, transformadas y convertidas en literatura, más o menos de forma consciente, por Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm, Perrault…), sino que probable- mente tienen la ventaja de haber sido el producto de un antiguo y delicado trabajo de inteligencia colectiva. Pero los cuentos clásicos en la actualidad ya no tienen la misma fuerza que antaño, cuando se escuchaban al calor de la lumbre y los niños prestaban oídos atentos a sus padres y abuelos, a los fa- miliares adultos que se los susurraban para hacerles sentir miedo y precaución, o para impulsarlos a reunir la valentía suficiente como para desenvolverse en la vida como seres independientes, lejos ya de la protección de la familia y de su pueblo.
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