Cuentos clásicos feministas | Ángela Vallvey Arévalo

( 14 ) CUENTOS CLÁSICOS FEMINISTAS Hoy los niños sacan la mayoría de las historias de las cuales alimentan sus esperanzas y sus temores de Internet, donde casi todo carece de guía confiable, o por lo menos de la fiabilidad de una voz amiga que transmite secretos necesarios para que un joven, o una adolescente, se conviertan en adultos. A las niñas de ahora, y también a los niños, a pesar del efecto de la factoría cinematográfica Disney, les parece que los protagonistas de los cuentos clásicos están un poco anticuados, que viven en sitios horribles donde no llega el wifi y a los que nadie iría ni siquiera a repartir pizzas , y que hacen cosas que están francamente en desuso, como cortar leña, vivir en incómodos palacios o abandonar a sus hijos pequeños en un claro del bosque. Al sentir tan ajenos estos cuentos, en su versión escrita y habla- da (dejemos aparte las adaptaciones cinematográficas, que los han desvirtuado desde hace décadas), se está perdiendo el enorme tesoro de sabiduría que ellos representan, sus enseñanzas iniciáticas co- mienzan a desperdiciarse por falta de uso y costumbre, y ello resulta una pérdida terrible para la infancia y para los padres que, así, no se aprovechan de los saberes valiosos que contienen estas preciosas aventuras que consideramos intemporales porque son profunda y conmovedoramente humanas. Quizás las niñas y los niños se estén alejando de estas historias legendarias, entre otras razones porque les parece raro que una mu- chachita atraviese el bosque camino de la casa de su abuelita, porque los bosques no son tan abundantes como antaño y porque los fon- dos marinos, donde viven las sirenas, están llenos de plástico, dado que la fealdad de la contaminación llega a todos lados, ¡incluso has- ta los estómagos de los peces…! En vez de Naturaleza, Basuraleza. Por otro lado, los protagonistas de los cuentos clásicos, a pesar de ser prototipos universales, probablemente hablen un lenguaje ex- traño a los oídos de los adolescentes y padres contemporáneos, que ya no saben bien de qué manera la fuerza de esas historias maravi- llosas puede transformar sus vidas.

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