La resurrección. De hombre a Dios | Javier Alonso López

( 15 ) la existencia del cielo ni del infierno. ¿Cómo entonces, en tiempos de Jesús, al menos entre esenios y fariseos, aparecían estas ideas como moneda corriente entre los piadosos? Esto es lo que explica Javier Alonso con mano maestra en no demasiadas páginas como introducción y marco del tema princi- pal de su libro. Y como el momento y el lugar en el que se expande el cristianismo por vez primera es el Mediterráneo oriental, Javier Alonso se encarga de introducir al lector en las ideas que los grie- gos y los romanos tenían de los temas en torno a la resurrección en el tiempo en el que empieza a extenderse el cristianismo tras la muerte de Jesús. En una palabra, la información sobre el entorno de las ideas cristianas en Atenas, Roma y Jerusalén —por decirlo con el nombre de las tres capitales— antes de Jesús resulta básica para que el lector entienda bien de qué se trata cuando se habla de la resurrección de Jesús. También con el pulso firme y gran claridad, el autor expone el estado actual de la interpretación del Nuevo Testamento, que es nuestra única fuente para precisar cómo entendían los primeros cristianos la resurrección del Maestro. Todo lo que debe saberse sobre la composición y las fechas de los diversos escritos del Nue- vo Testamento, y en concreto sobre Pablo de Tarso y los Evange- lios, está en esta obra. El libro procede luego a lo más interesante, el examen de- tenido, con sabrosas deducciones y conclusiones, de los textos que nos hablan del entierro y de la resurrección de Jesús. Como nuestra primera información es la del Nuevo Testamento, Alonso comprende que la primera tarea, la única antes de cualquier re- flexión u opiniones, es hacer un análisis fino, pero comprensible, de los textos neotestamentarios y exponerle con claridad al lector si nos llevan a una conclusión satisfactoria… o no. Si, por el con- trario, nos vemos envueltos en un mar de dificultades…, se dan al menos pautas para la comprensión del proceso que llevan al estado actual de las primeras informaciones. El último capítulo trata, pues, con mano maestra, de recons- truir brevemente el proceso de cómo se llegó a construir la certe- za firme en la resurrección de Jesús entre sus primeros seguidores

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