Nuestro maratón contra el cáncer

En el corto camino de Arzalia Ediciones ya nos han abandonado, para siempre aunque no en nuestros corazones, dos personas muy queridas.

A Jesús Martín Tapias le conocí personalmente el 1 de septiembre de 2017. Acababa de volver a Madrid tras las vacaciones y quedé con él para ponernos cara y negociar las condiciones de contratación de su impecable (por muchos motivos) Mi maratón contra el cáncer. Nos entendimos de maravilla y nos pusimos de acuerdo en todo. Semanas después, vino la terrible noticia: “Ricardo, he estado en una revisión y me dicen que no me curo. Me quedan semanas de vida”. A lo que añadió: “Entenderé que
quieras desentenderte del libro”. No solo no fue así sino que aceleré todo el proceso para que pudiera verlo terminado, cosa que logramos por los pelos: una semana antes de su muerte.

Este libro ha sido el más emocionante en treinta años de profesión: cómo se volcaron los colaboradores de la editorial (correctores, maquetista, diseñador, impresor, distribuidor, promotor y responsable de Redes Sociales) y cómo luego lo hicieron los medios de comunicación cuando se publicó el 6 de noviembre. Gracias a Jesús por hacernos ese regalo antes de marcharse.

Y también, paradojas de la vida, la persona que nos hizo llegar el manuscrito de Jesús el verano pasado, con una entusiasta recomendación de publicarlo: Venerando Alhambra. Vene, como le conocíamos sus amigos, era una grandísima persona, que
siempre ayudó a los que lo necesitaban y un excelente corrector que luchó toda su vida contra las erratas y los errores textuales. También luchó contra el cáncer y también perdió hace poco más de un mes.

Gracias a los dos, Jesús y Vene, por todo lo que aportasteis a Arzalia Ediciones. Los dos habéis sido parte fundamental de este comienzo y siempre os llevaremos con nosotros.

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